¿Has dejado de hacer cosas por miedo? ¿Estás aplazando algo solo porque no te atreves?

Si la respuesta es positiva, ya sabes lo que es el miedo a lo desconocido, la emoción de esconderse, por no saber qué pueda pasar, como saldrás ileso de una situación o con qué dificultad te encontrarás. 

La Real Academia Española define la palabra miedo como “una perturbación, angustia del ánimo por un riesgo, daño real o imaginario”.

Así pues, cuando no tenemos información clara sobre las consecuencias o cómo vamos a reaccionar ante una situación, aparece el miedo a lo desconocido. Tal es el caso cuando tuvimos que tomar la decisión de inscribirnos en la universidad, surgió la interrogante, ¿Que estudiare? ¿Conseguiré un trabajo remunerador si estudio esto?, y ya en el plano laboral, si pierdo el trabajo, ¿Qué haré con mi vida? ¿Qué pasaría si un día mi madre o padre no está? ¿Qué es lo peor que me pudiera pasar si toma esta decisión?

Los miedos son parte de nuestra condición humana, es una de las emociones a la que todo ser humano se enfrenta día a día, provocando un malestar general, que no permite vivir a plenitud, en otras palabras, si no aprendemos a canalizar estas emociones, estaremos paralizados y perderemos la oportunidad de vivir la vida con todas las letras.

En definitiva, la vida está llena de cambios, no somos las mismas personas que hace un año atrás, nuestras metas, pensamientos, preferencias y circunstancias cambian, y si deseamos crecer, seguiremos cambiando al pasar de los tiempos, inclusive, el no cambiar es demasiado costoso, a la larga, estamos abandonando nuestro capital mental, espiritual, emocional y físico.

Así pues, sería bueno reflexionar si cuando miremos atrás, viviremos en lamentos y reproches por cosas que jamás nos atrevimos a hacer, o podremos sentirnos satisfechos con nosotros mismos por haber tenido la gallardía de ir más allá, aún sin importar como hayan sido los resultados.

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